1973–1989
Cinco detectives que dejaron huella en la investigación policial chilena
Homicidios, asaltos, delitos sexuales y narcóticos marcaron las trayectorias de cinco investigadores recordados por el Museo Histórico Policial.
Pedro Espinoza Valdés, Sergio Oviedo Torres, Juan Morales Espina, Francisco Pantszesca Zuloaga y Omar Vega representan una generación de detectives vinculada a algunas de las unidades especializadas más exigentes del siglo XX. Fotografías, documentos y antiguos registros policiales permiten hoy recuperar sus nombres y parte del trabajo que desarrollaron en distintas áreas de la investigación criminal.
Especialistas formados en el trabajo investigativo
Los archivos permiten reconstruir parte de las trayectorias de estos cinco detectives. Pedro Espinoza Valdés estuvo estrechamente ligado a la Brigada de Homicidios y posteriormente alcanzó responsabilidades superiores dentro de la institución; registros de 1973 ya lo ubican como inspector de esa unidad y en la década siguiente ejercía cargos de alta jefatura. Juan Morales Espina también desarrolló su carrera en Homicidios y aparece en la prensa de comienzos de los años 70 encabezando diligencias en casos complejos, entre ellos la investigación del denominado “descuartizado de Quilicura”. Antiguos medios de la época destacaban además su participación en el esclarecimiento de otros homicidios de alta notoriedad.
De los asaltos al narcotráfico: una policía cada vez más especializada
La evolución del delito fue dando origen a unidades cada vez más especializadas y estos investigadores fueron parte de ese proceso. Sergio Oviedo Torres aparece documentado como jefe de la Brigada de Asaltos durante los años 80, unidad dedicada especialmente a enfrentar robos violentos y asaltos bancarios. Francisco Pantszesca Zuloaga Escobar quedó vinculado históricamente a la Brigada de Delitos Sexuales de Santiago, mientras que los archivos fotográficos del Museo identifican a Omar Vega como comisario y jefe de la Brigada Antinarcóticos Metropolitana en 1989. Cinco nombres, cinco especialidades distintas y una memoria común: la de una generación que desarrolló su oficio en una época en que gran parte de la investigación dependía de la experiencia, la observación, el trabajo en terreno y la capacidad de relacionar antecedentes mucho antes de las herramientas digitales actuales.